23/09/2009

Observando el mercado...

El pasado sábado comencé mi curso escolar en el gimnasio. La verdad es que siempre he sido aficionado a practicar diferentes deportes al aire libre, pero este año me siento algo perezoso al respecto, y he decidido limitar al ciclismo mis esfuerzos por practicar deporte “sin techo”, dejando el resto de ellos a mantenerme en forma bajo el cobijo que dan unas adecuadas instalaciones.

Cierto que es que mi conocimiento de gimnasios es limitada y sesgada, por lo que en la elección he tenido en cuenta dos aspectos para mí fundamentales: la cercanía a mi domicilio y la existencia de un monitor/a o entrenador/a, como se prefiera.

Elección rápida, con la ventaja además de que existía una promoción 10º aniversario que me ha hecho ahorrarme algún que otro euro al mes (bueno, más bien unos cuantos en base a las actividades que yo quiero practicar), sin olvidarnos que, nada más entrar a las instalaciones, hay un enorme cartel que publicita el compromiso que el gimnasio demuestra a cumplir con los objetivos y expectativas del usuario.

Pero, vayamos al grano. Normalmente este tipo de gimnasios tienen como gran competencia, además de a otros gimnasios de la zona (amén de a la propia vagancia, tumbing, zapping… y demás actividades físicas de práctica en sofá o similar), a los polideportivos municipales, quienes a cambio de ofrecer un menor precio consiguen un elevado número de inscripciones anuales en su haber. Pues bien, en estos pocos días que he ido decir que varios son los factores que conviene destacar (y a los que más de una empresa, independientemente del sector en que opere, debiera prestar especial atención):

- Aquel enfoque del que ya hablaba en alguna otra entrada de “todos somos comerciales” lo llevan a rajatabla, desde la persona de recepción, hasta cualquiera de los monitores/as, sin olvidarnos al propio personal de limpieza (que además es subcontratado…), todos/as ellos/as tienen la visión de que su trabajo determina la satisfacción de los clientes y, por tanto, el éxito de la empresa.

- La personalización de las explicaciones pre-venta son perfectas, desde el saludo inicial hasta la contratación de la modalidad elegida.

- De momento sólo he conocido a dos de los monitores/as, y aunque sólo uno de ellos es quien me ha marcado las actividades a desarrollar en base a mis expectativas, ambos me conocen por el nombre desde el primer momento, y es algo que hacen con todos/as los usuarios/as del centro (que he podido comprobar que no somos pocos precisamente…)

- Trabajan contigo, no despachan prescripciones y listo, es decir, son parte activa de tu entrenamiento. Explicación inicial de actividad, muestra de realización correcta de la misma, corrección de posición…

- Entre ellos/as avalan la profesionalidad del resto de sus compañeros/as. Podríamos llamarlo corporativismo si se quiere, pero en ocasiones hay más de una organización en que esto brilla por su ausencia (de hecho, prefiero el corporativismo que la constante crítica sangrante al trabajo del compañero de al lado frente a un cliente)

- …

No quiero aburriros con más detalles, sólo que la observación del entorno (reitero, independientemente del sector, mercado, cliente objetivo…) en ocasiones muestra evidencias de lo bien y lo mal que se trabaja en según qué empresas; por cierto, algún día hablaré de lo que los clientes significan para la BBK (seguro que más de uno ya sabe por dónde voy…. nótese la sonrisa irónica en mi cara)

Y para terminar, y porque no todo tiene porqué ser bueno… El primer día entré a clase de spinning (1 hr de duración), no estábamos más que tres personas ya que era primera hora, y todos practicamos habitualmente ciclismo…, lo confieso, nos dejó baldados a los tres, es más, creo que las agujetas todavía me duran hoy… (espero que se me quiten cuando el jueves vuelva otra vez…)